El silencio en la era del ruido

El silencio es un estado difícil de hallar.

Vivimos en un mundo en el que el ruido es lo que nos ofrecen los grandes poderes que digitan lo que debemos consumir, para mantenernos así activos y ocupados, como ratones que son dirigidos en un experimento, que, dicho sea de paso, va dando sus frutos a esas aspiraciones de dominación.

Pero a pesar de que nos bombardean con sonidos, imágenes y todo tipo de ruido para acercarnos a productos, para vendernos la idea del mundo ideal y para hacernos creer que somos felices, el silencio es posible, en ese mar revuelto.

Y no solo es posible alcanzar el estado de silencio, incluso en el entorno más ruidoso, sino que es, para mí, una forma de vida necesaria y que cada día trato de conseguir.

El silencio en la era del ruido. El placer de evadirse del mundo (Taurus, 2017), del escritor, aventurero, editor y abogado noruego Erling Kagge (Oslo, 1963), aborda este tema con claridad y sencillez.

Kagge, que fue la primera persona en completar el “desafío de los tres polos” (Norte, Sur y cima del Everest), en este libro deja claro que cumplir cada una de sus exploraciones no fue su premio, sino que el valor estuvo en el camino transitado, en lo aprendido en la travesía y en el estado logrado. Ese estado que fue el que lo acercó al silencio y que le permite hoy compartir con los lectores sus experiencias.

“Se trata de llegar al interior de lo que uno está haciendo. Tener experiencias y no pensar demasiado. Dejar que cada momento tenga su importancia. No vivir a través de otras personas y de otras cosas. Aislarse del mundo y crear un silencio propio cuando corremos, cocinamos, hacemos el amor, estudiamos, hablamos, trabajamos, cuando se nos ocurre una idea, cuando leemos o bailamos. Todos aquellos que han escrito un libro saben una cosa que otros ignoran: el mayor desafío no es escribir el libro, sino sentarse, ordenar los pensamientos y empezar.”

Como dije, el silencio es un estado difícil de hallar. Y no me refiero al silencio solo como ausencia de ruido, al silencio del entorno. Me refiero al verdadero estado interior de silencio. Pero, una vez que se llega a él, es irrenunciable.

Un comentario en “El silencio en la era del ruido

  1. La cuarentena nos regaló silencio, silencio de acciones, de decisiones, de compulsiones. Nos permitió elegir en qué invertir la libertad pequeña que nos fue dada. Siempre la libertad es pequeña, pero entre tanto ruido, no se nota. Esta vez llegó el silencio y trajo un reencuentro con lo que se sigue eligiendo.

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